1929: SILLÓN BARCELONA

El sillón Barcelona (modelo MF90) es uno de los mayores iconos del mueble de siglo XX, obra del arquitecto Ludwig Mies Van der Rohe en colaboración con su socia y compañera Lilly Reich. Ludwig encargó su producción a Sergius Ruegenberg, director de obra en Barcelona, para el pabellón alemán de la Exposición Universal que se celebró en esa ciudad en 1929 (de ahí su popular nombre), a juego con una otomana.

Sus proporciones armoniosas (75x75x75), su forma elegante y la perfecta fusión entre la funcionalidad y modernidad del metal con la elegancia del capitoné en piel convirtieron a la silla Barcelona casi en un diseño escultórico. Las patas en forma de “X” revelan la influencia de Karl Friedrich Schinkel (arquitecto y pintor neoclasicista alemán), mientras que su forma está basada en la sella curulis, un tipo de silla usada por los magistrados romanos. Las dimensiones del asiento lo relacionan con el trono de Carlomagno, en la catedral de Aquisgrán, y de hecho, fue el asiento elegido para el trono de los reyes de España en su visita al pabellón.

De estructura original en acero inoxidable pulido, y un cuadro totalmente soldado de una pieza, las superficies del asiento y el respaldo, soportadas por tiras de cuero atornilladas, estaban inicialmente elaboradas en cuero de piel de cerdo. Más tarde, en 1950 y dado el auge en la demanda, Mies reajustó el diseño para producirlo en masa utilizando acero cromado y cojines de cuero de bovino relleno con espuma de poliuretano en otros colores, lo que no quiere decir que se fabrique en máquinas automatizadas, ya que la mayor parte del proceso de fabricación aún se realiza a mano.

La versión original la distribuye la firma alemana Knoll Studio, y aunque se han hecho muchas imitaciones, es fácil detectar el original, pues lleva la firma de Mies Van der Rohe en el marco además de la del propio estudio.