1949: SILLA REDONDA (PP501) DE HANS WEGNER

La silla PP501 o silla redonda (Round Chair) es una de las piezas más famosas del diseño escandinavo y desde luego la más significativa, emblemática e importante de toda la obra de Hans Wegner. De extrema elegancia, perfecto equilibrio y serena simplicidad, esta silla combina la esencia de la artesanía tradicional de la madera danesa con la más pura filosofía del diseño danés. Hay que recordar que Wegner era todo un maestro de la madera en un país en el que este material abunda en una amplia gama de variedades (haya, roble, fresno, arce, abedul), por lo que es lógico que todo el estilo escandinavo en general sea especialmente sensible a este material…

En la creación de esta silla Wegner se inspiró en otras culturas y diseñadores que influyeron sus primeros trabajos (y de hecho recuerda un poco a la Silla China, una obra anterior). Esta pieza se creó en un lenguaje de forma y función (“funcionalismo orgánico”) que sólo Wegner sabía hablar y gracias a ella consiguió en la American Interiors Magazine la primera portada sobre un diseño danés que esta revista publicara nunca, refiriéndose a ella como “la silla más hermosa del mundo”.

La silla redonda se convirtió a partir de entonces en la piedra angular de “la edad de oro” del diseño danés, siendo el punto de partida de numerosas creaciones que durante más de una década fueron el “core business” de varios fabricantes de mobiliario de Dinamarca, además de constituir el principal símbolo de la innovación internacional del diseño danés.

Cuando John F. Kennedy y Richard Nixon se conocieron en su primer debate televisado en 1960, ambos se sentaron en una Silla Redonda. Elaborada en madera de roble o fresno sin tratar con asiento de ratán (PP501) o tapizado (PP503), la cadena CBS compró 12 unidades fundamentalmente por su confort y su calidad genuina (fueron hechas en Dinamarca y enviadas a EEUU exprofeso para jugar un importante papel en este evento histórico). Al final, los americanos acabaron por darle a esta pieza un nombre mucho más sencillo y prosaico, denominándola a partir de entonces simplemente como “la silla Kennedy“.