1957: LA SILLA TULIP

Fácilmente reconocible por cualquier persona de a pie, la silla Tulip fue diseñada por el arquitecto finlandés Eero Saarinen en 1957 para la firma Knoll.

Recordando ligeramente a la forma de un tulipán, con un tallo como base que se ensancha al llegar al asiento y vuelve a estrecharse en su parte superior, el diseñador quiso “poner fin al desorden de patas” con ésta y otras sillas del denominado grupo Pedestal.

Saarinen perseguía además otros 4 objetivos con esta silla: conseguir una pieza perfectamente funcional, que resultara cómoda para cualquier persona independientemente de su complexión y tamaño, emplear materiales contemporáneos, permitir que pudiera producirse en serie e idear un diseño impersonal o atemporal que se adaptase a distintos entornos.

Aunque Saarinen lo intentó con numerosas pruebas, en realidad acabó sintiéndose decepcionado del diseño final de la silla, pues no había logrado fabricarla con tan solo un material como pretendía inicialmente. De hecho, la carcasa se construyó en plástico reforzado con fibra de vidrio y la base con fundición de aluminio, si bien con terminación blanca en ambos casos para conseguir monocromía, sólo rota por el almohadón tapizado en color, que rompía la pureza de la silla y le daba cierto dinamismo.

Y sin embargo, a nivel funcional, la silla Tulip resultó una pieza absolutamente cómoda, no sólo para los pies, al eliminar las incómodas patas, sino para el resto del cuerpo, tanto por la forma del asiento como por el hecho de que, mediante la incorporación de un mecanismo, éste se podía convertir en giratorio, ofreciendo al usuario libertade movimiento circular.

A nivel de estilo, la sustitución de las patas por una sola base en forma de pie de copa convirtió a la Silla Tulip en una pieza con cierto aire futurista y a la vez muy representativa del estilo retro. Se la puede encontrar con o sin brazos, aunque en ambos casos formando un sólo monovolúmen con el asiento y el respaldo.